• En 2016, el INEGI reportó que los porcentajes de mortalidad por cáncer son mayores en mujeres que en hombres.
  • La OMS estima que en 2028 aumentará el número de nuevos tipos de cáncer en un 60%.

Guadalajara, Jalisco, febrero 5 de 2019.- La Gaceta Mexicana de Oncología reportó que en México alrededor de 190 mil personas fueron diagnosticadas con algún tipo de cáncer, teniendo un incremento de 28.4 por ciento respecto a los 148 mil casos registrado en 2013.1  La Organización Mundial de Salud (OMS) estima que para el año 2030 se registrarán aproximadamente 280 mil pacientes oncológicos.

Los pacientes que son diagnosticados con cáncer y quienes reciben tratamiento oncológico pueden presentar tanto problemas psicológicos como alteraciones psiquiátricas, explicó Humberto Bautista Rodríguez, psicólogo con una Maestría en Psico-Oncología por la Universidad Complutense de Madrid, España.

De acuerdo con un Estudio del Grupo Colaborativo de Oncología Psicosocial (PSYCOG, por sus siglas en inglés), la carga emocional de un persona que vive con cáncer se manifiesta de diferentes maneras. El 47 por ciento de los pacientes presentan alteraciones psiquiátricas, siendo la más común el Trastorno Adaptativo Mixto Ansioso Depresivo.

“Los pacientes sufren de alteraciones porque se enfrentan a lo que denominamos evento vital estresante, este episodio puede ser el diagnóstico, las reacciones que pueden ocasionar los tratamientos oncológicos o los posibles eventos adversos asociados a los mismos. El trastorno de adaptación puede venir acompañado de síntomas de ansiedad o depresión”, detalló Bautista Rodríguez, quien es Miembro de la Sociedad Mexicana de Oncología, A.C. (SMeO).

Las tasas de supervivencia a cualquier tipo de cáncer son muy variables y siempre por debajo del 100%, por lo que el impacto psicológico y psiquiátrico en los pacientes puede tener efectos negativos en la calidad de vida. “Los problemas emocionales también tienen maneras complicadas de presentarse, por lo que debe haber una atención integral con un equipo interdisciplinario de especialistas”, enfatizó Humberto Bautista, Coordinador del Servicio de Psico-Oncología en el Centro Médico Nacional Siglo XXI.

Por su parte, el Dr. José Manuel Hernández Arias, Gerente Médico de Psiquiatría y Sistema Nervioso Central de Grupo PiSA, comentó que la Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal, divide las diferentes terapias para pacientes oncológicos en dos modalidades: de intervención y de apoyo.

 “Las primeras se centran en atender el conflicto que un paciente puede tener con el diagnóstico; mientras que las segundas buscan mantener al paciente sin una alteración psicológica o psiquiátrica. En ese contexto radica la importancia que un terapeuta tenga especialidad en el área de oncología”, detalló Hernández Arias, médico especialista en psiquiatría adscrito al Hospital Civil de Guadalajara (HCG).

En ese contexto, Humberto Bautista, quien cuenta con una Maestría en Bioética por la Universidad Panamericana (UP), enfatizó que desde el momento en el que un paciente recibe el diagnóstico de cáncer, su vida es automáticamente diferente.

“He tenido casos que se refieren a sí mismos como una mera estadística, o que se definen únicamente por el tipo de cáncer que han sido diagnosticados; siendo esto un error porque la persona se limita a su enfermedad. Por esa razón un correcto enfoque psico-oncológico es, indudablemente, bajo una visión integral e interdisciplinaria en donde participen médicos especialistas y profesionales de la salud”, afirmó Bautista Rodríguez.

Por último, el QFB. Alejandro Rodríguez Ortega, Gerente Médico de SAFE y Oncológicos de Grupo PiSA, explicó que en la actualidad existen una amplia gama de tratamientos para atender los diferentes tipos de cáncer, desde quimioterapias hasta anticuerpos monoclonales, tanto de patente como genéricos que ofrecen calidad, seguridad y eficacia a los pacientes.

El acompañamiento a los pacientes oncológicos debe ser integral y con el soporte psicológico para ayudar en el bienestar y la calidad de vida. Los beneficios de las terapias no recaen en el índice de supervivencia, sino en la capacidad que tienen los pacientes de adaptarse para llevar a cabo una vida cercana a la normalidad”, dijo Alejandro Rodríguez.

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