El alcohol es una sustancia química que podemos encontrar en bebidas, como la cerveza, el vino y el licor. Además, también se encuentra en medicamentos, productos para limpiar o en aceites esenciales, por ejemplo.

Hay diferentes tipos de alcohol, y el que se usa para las bebidas alcohólicas se conoce como alcohol etílico o etanol.

Consumir alcohol de manera abusiva y excesiva puede aumentar el riesgo de desarrollar diversos problemas de salud, siendo uno de los principales contribuyentes a la carga mundial de morbilidad y un factor de riesgo importante de mortalidad.

Además, el alcohol puede aumentar el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer, como el cáncer de boca, garganta, esófago, mama, hígado, colon y recto.

Sin embargo, recientemente un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Monash ha descubierto que las personas que beben alcohol de manera moderada podrían reducir su riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular y de la mortalidad por todas las causas, en comparación con las personas que consumen cero alcohol.

Esta investigación, que ha sido publicada en el European Journal of Preventive Cardiology, se llevó a cabo en 18.000 personas de Estados Unidos y Australia, y es el primero que analiza cómo afecta la ingesta de alcohol en la salud del corazón.

Se analizaron datos de casi 18.000 personas

Con tal de extraer conclusiones precisas, el presente estudio analizó datos de casi 18.000 participantes de ASPirin in Reducing Events in the Elderly (ASPREE), todos ellos australianos y estadounidenses y la mayoría de 70 años o más.

La investigación fue dirigida por el Dr. Johannes Neumann, profesor de la Facultad de Salud Pública y Medicina Preventiva de la Universidad de Monash, y se llevó a cabo con el objetivo de investigar el riesgo de eventos cardiovasculares (ECV) y la mortalidad en personas que consumían alcohol.

Los investigadores informan que las personas que participaron en el estudio no tenían eventos cardiovasculares (ECV) previos, demencia diagnosticada o discapacidad física limitante de la independencia.

Por tanto, a todos ellos se les evaluó la información sobre el consumo de alcohol mediante un cuestionario autoinformado realizado al inicio del estudio.

En el estudio, el consumo de alcohol en americanos se categorizó como 0 (nunca bebe) y los que bebían entre 1 y 50; 51–100; 101-150 y más de 150 gramos por semana. Para los australianos una bebida estándar con alcohol equivalía a 10 gramos y para los americanos a 14 gramos.

Una vez extraídos los datos de los participantes, que fueron seguidos durante un promedio de 4,7 años, se observó que el 18,6% no ingirió alcohol todas las semanas, el 37,3% informó de 1 a 50 gramos por semana, el 19,7% informó de 51 a 100 gramos por semana, el 15,6% informó de 101 a 150 g/semana y el 8,9% informó que consumía más de 150 g/semana.

Se necesita más investigación para corroborar los resultados

Finalmente, los datos observaron que había un riesgo reducido de eventos cardiovasculares (ECV) en personas que consumieron alcohol en 51-100, 101-150 y más de 150 gramos a la semana, en comparación con los que nunca consumían alcohol, independientemente de género.

Además, el consumo de 51 a 100 gramos por semana también se asoció con un riesgo reducido de mortalidad por todas las causas.

Sin embargo, el Dr. Neumann explica que estos hallazgos deben interpretarse con precaución, ya que los participantes del estudio estaban inicialmente sanos sin ECV u otras enfermedades graves previas, y podrían haber sido más activos física y socialmente que la población que envejece en general.

Además, la evidencia previa al estudio demuestra que consumir alcohol de manera excesiva aumenta el riesgo de otras enfermedades crónicas, como son el cáncer, la enfermedad hepática o la pancreatitis.

En definitiva, la ingesta moderada de alcohol en los participantes de la investigación no aumentó el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares ni el de mortalidad general, pero el Dr. Neumann aseguran que son necesarias más investigaciones que puedan corroborar los datos en poblaciones más amplias.

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