Llevar una dieta sana a lo largo de la vida ayuda a prevenir diferentes enfermedades no transmisibles y trastornos. Sin embargo, el aumento de la producción de alimentos procesados y el cambio en los estilos de vida han desembocado lugar a un cambio en los hábitos alimentarios.

Muchas veces nos centramos en el qué, pero igual de importante es el cuándo, sobre todo si nuestro objetivo es ganar, perder o mantener el peso.

 

 

De ahí, el interés de la comunidad científica, que ha querido probar cómo el horario de las comidas y los refrigerios diarios a lo largo del día afecta el mantenimiento del peso.

El horario de las comidas cambia la proporción de grasa

Con acceso a algunos alimentos las 24 horas, quienes comieron la comida más abundante por la mañana ganaron menos peso que quienes comieron su comida más abundante al final del día y antes de dormir. Esta es la principal conclusión a la que ha llegado el profesor de ciencias biológicas en la Universidad de Vanderbilt, Carl Johnson, tras varias investigaciones al respecto.

“Estas diferencias se deben principalmente a diferencias naturales en la regulación metabólica circadiana a lo largo del día. Descubrimos que el horario de las comidas cambia la proporción de grasa que el cuerpo quema mientras duerme, independientemente del ayuno”, explica el profesor.

Programar las comidas

Estudios anteriores a éste no han aislado la variable de la hora de las comidas porque siempre han incluido periodos de ayuno obligatorios. Si bien estudios anteriores han demostrado la importancia de programar las comidas por períodos de alimentación y ayuno, los investigadores descubrieron que incluso sin ayunar, el momento de las comidas abundantes y con alto contenido de grasas todavía tiene un efecto significativo sobre el aumento de peso.

Estos resultados, junto con los de un estudio anterior que Johnson realizó, sugieren que comer un desayuno más abundante y rico en proteínas es una de las mejores formas de mantener un peso saludable.

Mantener el peso independientemente del ayuno

Otro cambio pequeño, pero significativo, según Johnson: evitar los bocadillos a altas horas de la noche. De manera óptima, es mejor evitar comer bocadillos entre la cena y la hora de acostarse.

“Si haces un ayuno forzado, los sujetos ganaron un poco menos de peso, pero no restringir el acceso a los alimentos no causa tanto aumento de peso extra como pensamos originalmente”, indica este profesor, que recuerda que “aproximadamente el 80 % del beneficio de comer comidas más abundantes al comienzo del día está presente incluso si no tiene un ayuno obligatorio.

Esta nueva investigación muestra que el horario de las comidas es importante para mantener el peso independientemente del ayuno. “Esto es importante porque, como seres humanos, la mayoría de nosotros tenemos acceso a los alimentos las 24 horas del día, los siete días de la semana”, sostienen

El artículo, titulado La alimentación optimizada en el tiempo es beneficiosa sin un ayuno forzado, ha sido publicado en la revista Open Biology.

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