El ritmo de vida de hoy en día hace que el estrés sea nuestro compañero de viaje, alguien a quien no queremos al lado pero que no nos queda más remedio que compartir espacio porque está siempre pegado a nosotros. Todo es más inmediato, todo se quiere para ya, y tener que lidiar con estas prisas a diario puede crear situaciones muy estresantes y nada beneficiosas para nuestra salud mental.

Pero el estrés también puede ayudarnos, porque puede servirnos como motor para impulsarnos a superar ciertas dificultades y a lograr objetivos. Si nos aparece de forma puntual puede llegar a ser incluso beneficioso, pero el problema es cuando se instala en nuestra vida y se convierte en estrés crónico.

¿Qué factores influyen en el estrés crónico?

El estrés crónico, más allá del estilo de vida que tengamos, también tiene que ver con la forma de ser de uno. Si tienes más tolerancia al estrés y más facilidad para sobreponerse a los problemas, entonces será más fácil de salir del problema, pero si es al contrario, entonces el estrés puede hacer mella en la salud. Puede afectar tanto física (obesidad, pérdida de peso, ojeras…) como mentalmente (insomnio, ansiedad…), además de condicionar ciertos aspectos de la vida, ya sea en el ámbito laboral o social, entre otros.

Es por ello que es importante ver las señales y los indicios que avisan de la posible presencia del estrés crónico. Sólo de esa forma se podrá ponerle remedio.

5 pruebas de que sufres estrés crónico

  1.  Sufrir dolores de cabeza muy a menudo: el estrés como tal puede provocar dolores de cabeza. En numerosas ocasiones, el estrés también es el principal culpable de la aparición de la migraña, según un estudio llevado a cabo por la Universidad y el Hospital Bucheon, en Corea del Sur. Así que si sufres dolor de cabeza de forma asídua, cuidado porque es uno de los principales síntomas del estrés crónico.
  2.  Insomnio: estar estresado hace que nuestra mente no pueda descansar porque no para de darle vueltas a las cosas que no funcionan. Este estado de alerta casi permanente hace que no se vaya ni en el momento de irnos a dormir. Además, cuanto menos durmamos, menos descansa nuestra mente, por lo que entramos en un bucle negativo.
  3.  Problemas en el ámbito sexual: el estrés también afecta a la parcela sexual del individuo. Puede afectar al líbido, por lo que las ganas de mantener relaciones sexuales disminuyen considerablemente. Por consecuencia, el estrés afecta también a la relación de pareja.
  4.  Mal humor constante: el estrés también afecta al humon de una persona. Pasará a estar más irritable y a reaccionar peor con cualquier contratiempo. Lo más recomendable es hacer cosas que ayuden a liberar a nuestra mente, como hacer deporte, acudir a técnicas de relajación, o actos similares.
  5.  Problemas con la comida: el estrés puede provocar que se deteriore la relación que tenemos con la comida. Por ejemplo, podemos recurrir a la comida (que pocas veces es sana) para buscar la sensación de alivio, lo que se conoce como hambre emocional. Sin embargo, el problema que causa el estrés seguirá estando presente, por lo que estos atracones pueden acabar desembocando en episodios de vómitos o directamente en bulimia.

Para eliminar el estrés crónico de nuestra vida, lo más sensato es acudir a un psicólogo. El profesional podrá darte herramientas para aprender a gestionar mejor las situaciones que llevan al estrés. Además, intenta incluir el deporte en tu vida, puesto que aumentarás la sensación de bienestar y te ayudará a combatir ese mal humor que se ha adueñado de ti.

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