Las personas con trastorno de pánico tienen ataques repentinos y repetidos de miedo que duran varios minutos o más, más conocidos como ataques de pánico. Estos se caracterizan por temor a los desastres o miedo a perder el control, incluso cuando no hay un peligro real. También se puede tener una fuerte reacción física durante uno de estos episodios.

“Son accesos súbitos, inesperados, bruscos e intensos de ansiedad; una sensación de temor, de inquietud, de pánico en definitiva, y de que algo catastrófico le está ocurriendo a uno, incluso un infarto, porque uno de los síntomas bastante típico es la sensación de ahogo o la falta de aire, así como que la persona se está volviendo loca, se siente muy mal, se marea y no controla la cabeza”, explica a Europa Press el catedrático de Psiquiatría de la Universidad Complutense de Madrid y jefe de sección del Hospital Clínico San Carlos, el doctor José Luis Carrasco.

Causas del trastorno de pánico

Se dan por igual entre mujeres y hombres y la edad más frecuente de aparición de la primera crisis de angustia o pánico tiene lugar entre los 20 y los 30 años. El origen responde a causas endógenas, igual que sucede en la depresión.

El perfil más habitual: personas que por fuera parecen seguras, pero por dentro no lo son, son muy nerviosos, no expresan mucho su ansiedad ni su malestar, y son muy perfeccionistas. “Una acumulación de situaciones de estrés puede llevarle a estallar en algún momento”, apunta el especialista.

“Se sabe que hay sustancias cerebrales, neurotransmisores implicados, y la noradrenalina en concreto. Es conocido que fundamentalmente en los ataques de pánico se produce una liberación brusca de esta sustancia por parte de algunos núcleos del cerebro”, añade Carrasco.

Dados los síntomas, muchas veces se procede a la realización de un electrocardiograma ante esa sensación de ahogo y de taquicardia típicas en estos casos.

¿Podemos prevenir un ataque de pánico?

Carrasco resalta que la forma de prevenirlos, sin haber tenido nunca ninguno, es intentar ser menos controladores y perfeccionistas: “Las personas con ataques de pánico anteriormente no han sido descritas como personas ansiosas, sino que parecen personas controladas por fuera”, remarca. Una vez que se han tenido ya los ataques de pánico, señala a Europa Press que hay técnicas terapéuticas que enseñan a manejarlos, como controlar la ansiedad.

“Es vital conocer cómo son las crisis y saber pararlas antes de que empiecen. Se pueden prevenir también con técnicas orientadas al manejo del estrés en la vida diaria. También es útil la prevención farmacológica, muy eficaz en la desaparición de la crisis de pánico cuando ya hay un trastorno establecido”, resume el especialista.

En última instancia, el catedrático de psiquiatría aconseja respirar despacio, intentar estar tranquilo y relativizar, en la medida de lo posible, la reacción, que no suele durar más de dos minutos.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here