No es ningún secreto que durante las vacaciones y más cuando hay niños en casa, suelen relajarse todas las rutinas, no está mal, pero también es importante que ciertos aspectos no se descuiden demasiado.

Específicamente, la alimentación y la hidratación de los niños ya que éstas son fundamentales para su salud.

En este contexto y partiendo de las alarmantes cifras de obesidad infantil a las que se enfrenta nuestro país, la Secretaría de Salud ha emitido una serie de recomendaciones para dar seguimiento a los hábitos de nutrición, actividad física e hidratación durante el periodo vacacional.

Uno de los principales consejos es tener a la mano refrigerios saludables como frutas, verduras y galletas integrales y siempre consumirlas acompañadas de un vaso con agua.

También es importante procurar, en la medida de lo posible, mantener los horarios habituales para los alimentos y así evitar la ingesta de comida chatarra.

Desde luego, se sugiere evitar las bebidas azucaradas como jugos y refrescos y optar por agua natural y sueros orales de grado médico.

La activación física es otro aspecto fundamental, una buena alternativa es planear con los niños actividades al aire libre que además, no necesariamente implican un gasto, sino que pueden ser una excelente oportunidad para la convivencia familiar.

Recuerda que la alimentación correcta debe ser completa (con carbohidratos, lípidos, proteínas, vitaminas y minerales) equilibrada (nutrimentos en porción adecuada), inocua (que su consumo no implica riesgos a la salud), suficiente (que cubra con las necesidades nutricionales), variada (con alimentos de cada grupo en cada comida) y adecuada (acorde a los gustos, costumbres y recursos económicos, sin eliminar las características anteriores).

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