El Dr. Miguel Ángel Gómez Sámano, especialista endocrinólogo, comenta que estos cambios bruscos en el horario de sueño, pueden traer consigo diferentes consecuencias, ya que el cuerpo puede tardar hasta semanas en readaptarse al nuevo horario, con ello, puede verse afectado el sistema inmune, siendo más propenso a enfermedades infecciosas.

Estas consecuencias tienen que ver directamente con el cerebro, la relación que tienen las neuronas y las distintas sustancias que regulan el reloj interno (ritmo circadiano) y las hormonas.

Afortunadamente es más sencillo que el cuerpo se adapte a este horario de invierno y también existen formas de poder ayudarlo a mantenerse saludable y resistir a los cambios drásticos de horario.

  • Mantener una alimentación saludable con base en frutas y verduras.
  • Hidratarse adecuadamente: dos litros de agua al día y complementar con sueros orales de grado médico avalados por la Cofepris.
  • Tener higiene de sueño: Evitar consumir cafeína después de las dos de la tarde, evitar hacer ejercicio de alto impacto para nuestro cuerpo durante las tardes o las noches.
  • Ejercitarse
  • Dormir en el horario adecuado.

Con estas recomendaciones, a cada organismo le será más sencillo acostumbrarse al nuevo horario y descansar adecuadamente

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