El cáncer de mama es uno de los tumores más diagnosticados en nuestro país. De hecho, es el más diagnosticado entre las mujeres. Se trata de una enfermedad en la cual las células de la mama se multiplican sin control. Existen distintos tipos de cáncer de mama, que dependen de qué células de la mama se vuelvan cancerosas, de acuerdo con los Institutos Nacionales de Salud (NIH).

Se estima que una de cada ocho mujeres será diagnosticada de este tipo de cáncer a lo largo de su vida. Existen factores de riesgo que no son modificables, como tener más de 50 años o antecedentes familiares, señala la Asociación Española contra el Cáncer (AECC).

Cuatro consejos para prevenir el cáncer de mama

Sin embargo, existe otras muchas medidas que ayudan a reducir el riesgo de mortalidad del cáncer de mama, incluso ayudar a prevenirlo. La AECC enumera alguna de ellas. Toca coger papel y bolígrafo.

1. Alimentación saludable

Alrededor de un 30 y un 50% de los cánceres se podrían evitar con hábitos de vida saludables. Esto implica no solo dejar de fumar, sino cambiar realmente nuestros hábitos de vida. Es decir, apostar por una alimentación saludable y por el ejercicio físico.

Según un estudio de GEICAM, la adherencia a la dieta mediterránea supone una reducción del 30% del riesgo de padecer cáncer de mama. Este patrón dietético incluye muchas hortalizas y verduras y pocos alimentos ultraprocesados.

2. Nada de vida sedentaria

Es importante combinar una alimentación saludable con una vida activa, ya que el riesgo de padecer cáncer con un consumo elevado de calorías y baja actividad física se multiplica, sobre todo en mujeres postmenopáusicas, indica la asociación. Según sus cálculos, una vida sedentaria incrementa un 71% el riesgo de padecer cáncer de mama.

3. Lactancia materna

La lactancia materna disminuye el riesgo de cáncer de mama, especialmente si esta se prolonga más de un año. Esta reducción del riesgo llega a ser de un 4 % por cada doce meses acumulados de lactancia. Aun así, recuerdan desde la AECC, no hay que olvidar que se trata de una elección personal y que no todas las mujeres desean o tienen la posibilidad de dar el pecho en la crianza.

4. Exploración mamaria, ¿eficaz?

Cuando buscamos información sobre cómo prevenir el cáncer de mama, es relativamente frecuente que encontremos recursos sobre cómo realizar una autoexploración mamaria para detectar bultos sospechosos.

Sin embargo, estos especialistas señalan que, desde hace varios años, que la evidencia científica nos dice que la autoexploración mamaria no reduce el riesgo de mortalidad por cáncer de mama; es más, puede incluso resultar contraproducente.

Según la revisión de la prestigiosa revista científica Cochrane Library, no existen evidencias de que la autoexploración mamaria tenga efectos beneficiosos en el cribaje.

Es más, podría estar llevando a un aumento en el número de lesiones benignas identificadas y en el número de biopsias realizadas, algo que puede conllevar estrés emocional en muchas mujeres que ante la sospecha de un bulto acuden atemorizadas al médico. Es decir, se incrementan las posibilidades de pasar por un procedimiento médico innecesario.

Detectarlo a tiempo

Estos son consejos generales, que no garantizan que no padezcamos cáncer de mama, aun habiéndolos aplicado. Hay otros factores que influyen en su aparición: edad, sexo y factores hereditarios.

Desde la AECC, explican que esto no debería desanimarnos, sino concienciarnos de que, otro elemento fundamental, es imprescindible detectarlo a tiempo. Por ello, la asociación, anima a participar en los cribados, especialmente en las edades con mayor incidencia (a partir de los 50 años).

En los casos en los que se hayan dado varios diagnósticos de cáncer en la familia, sobre todo si estos han sido en miembros de primer grado y en edades muy tempranas, sería adecuado consultar con su profesional médico de referencia para hacer un seguimiento, aconsejan.

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