• Obesidad se puede prevenir desde la infancia temprana.
• El 36% de los adultos y el 17.5% de los niños en México vive con obesidad, ENSANUT 2018.
• Intervención de médicos, nutriólogos y terapeutas psicológicos, es lo más adecuado para combatir esta patología.
Guadalajara, Jalisco, marzo 5 de 2021.- La pandemia por coronavirus ha hecho evidente lo importante que es cuidar la salud y el peso, pues el tener obesidad se ha asociado a un mayores complicaciones por COVID-19 y las estadísticas mundiales indican que se duplica el riesgo de requerir hospitalización en caso de contraer el virus.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad es una acumulación anormal o excesiva de grasa que se asocia a diversas enfermedades como la diabetes, la hipertensión, el cáncer y afecciones de corazón.
En México la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2018, expuso que el 36% de los adultos mayores de 20 años vive con obesidad y en el caso de los niños de 5 a 11 años esta cifra alcanza el 17.5%, mientras que en el grupo de jóvenes de 12 a 19 la prevalencia es de 14.6. En los infantes de 0 a 4 años también se ha identificado un riesgo de obesidad de 22.2%.
En el marco del Día Mundial de la Obesidad, la Dra. Irma Luisa Ceja Martínez, médico especialista en medicina interna y Gerente Médico de Endocrinología y Nutrición de Grupo PiSA comentó que la obesidad tiene muchos orígenes, por lo  que debe der abordada desde un enfoque multidisciplinario.
“La obesidad y la dificultad para bajar de peso que experimentan algunas personas, no sólo se limita al estilo de vida, éstas complicaciones puede tener sus raíces en diversos factores, tanto genéticos como económicos y sociales. Influye también la salud mental y la forma en la que cada individuo enfrenta y procesa eventos particulares”.
En este contexto, una investigación publicada en 2020 por investigadores del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y la Unidad de Investigación Médica en Bioquímica, titulada “Situación actual de la obesidad infantil en México”, reveló que a pesar de que factores como los hábitos alimenticios y el sedentarismo pueden explicar el incremento a nivel global en la prevalencia de la obesidad, la herencia puede influir entre un 40 y 70% para que un niño desarrolle obesidad. Si ambos padres viven con obesidad el riesgo es de un  69 – 80%; si solamente uno de los padres la padece, el riesgo disminuye del 41 al 50%.
“Por estas razones, no basta con recomendar a los pacientes con obesidad únicamente el apegarse a estilos de vida más saludables. La obesidad es una enfermedad y se manifiesta de forma diferente en cada persona, es necesaria la intervención de médicos y profesionales de la salud como nutriólogos y de ser el caso, también la asistencia de un terapeuta psicológico”, abundó Ceja Martínez, quien también es Gobernadora en México del Colegio Americano de Internistas (ACP, por sus siglas en inglés).
Por su parte, el Dr. Rodrigo Durán Muñiz, especialista en trastornos del sueño y Gerente Médico de Psiquiatría y Sistema Nervioso Central de Grupo PiSA, agregó que algunos trastornos mentales como la depresión pueden manifestarse con disminución o exceso de sueño y aumento del apetito.
“La falta de sueño está relacionada con enfermedades cardiovasculares, diabetes, depresión y obesidad. Cuando existe privación del sueño, por ejemplo, se genera cortisol, la hormona del estrés que está asociada al aumento de peso, y grelina, otra hormona que estimula el apetito, provocando que las personas experimenten hambre de manera constante. Seguir un plan de control de peso y hacer uso de herramientas para el manejo del estrés, resulta de mucha utilidad para las personas que desean alcanzar o mantener un peso saludable”, aseguró el gerente de Grupo PiSA.
Para finalizar, Rebeca Vega, licenciada en nutrición egresada de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG), con especialidad en nutrición deportiva, agregó que algunos alimentos pueden provocar cambios en la microbiota intestinal que contribuyen al desarrollo de la obesidad y la resistencia a la insulina, por lo que es de suma importancia llevar un plan de control de peso personalizado.
“Lo que funciona para algunas personas puede no servir para otras. Bajar de peso no es sólo una cuestión de imagen, lo que se debe privilegiar siempre es la salud. Un peso bajo, no será siempre el más sano. Lo importante es contar con un balance adecuado entre la grasa y la masa muscular”, precisó la también Coordinadora Médica de Enfermería de Grupo PiSA.

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