Hay una clave para rendir en cualquiera de las actividades que realicemos. Y no, no se trata de motivación, ni de una preparación académica interminable. Es, simple y sencillamente, estar hidratados. ¿La razón? Solo al estar así podremos conservar la función plena de nuestra mente.

Acá las razones de la ciencia

El cerebro de los seres humanos recibe un 20% del flujo sanguíneo. Sin embargo, si perdemos líquidos, no alcanzan a llegar suficientes nutrientes y oxígeno a nuestro cerebro y sus funciones se ven afectadas.

La pérdida de líquidos puede provocarnos confusión, dificultades en la concentración y cansancio, así como dolor de cabeza. De hecho, a veces la deshidratación se da durante fases que van cambiando conforme pasa el día.

¿En qué momento del día nos deshidratamos más?

Durante el día a día hay momentos en los cuales incrementa nuestra pérdida de líquidos sin darnos cuenta. Por ejemplo:

  • Cuando manejamos un automóvil en un trayecto largo
  • Pero aún, si esto se da en climas cálidos
  • Al realizar ejercicio sin consumir líquidos para reponer las pérdidas

Está por demás decir lo peligroso que es manejar deshidratado. Al hacerlo, poco a poco perdemos concentración y al estar en un lugar cerrado el aire se vicia y, además de comenzar a sentir una fatiga extra asociada con un sueño pesado, nuestro cerebro poco a poco deja de responder correctamente a los estímulos y nuestra capacidad de reacción aminora.

Si trabajas, hidrátate

Hay una falsa creencia que se ha generalizado: si hay aire acondicionado, no necesito hidratarme. Y hoy en día, es muy común que en la mayoría de las oficinas se cuente con esta comodidad. Sin embargo, lo único que pasa en esas oficinas es que se produce un ambiente con bajo contenido de agua, produciendo mayores pérdidas a través de los pulmones y la piel.

Recuerden: una ingesta inadecuada en la jornada laboral, aunada a largos trayectos de la casa al trabajo (por el tráfico, claro), pueden generar fatiga, dolor de cabeza y dificultad para concentrarse en actividades laborales cotidianas.

Pero no solo los que están detrás de un escritorio corren el resigo de deshidratarse. De hecho, los que realizan un trabajo que incluye actividad física, corren un mayor

riesgo de perder líquidos, hacer un mal trabajo y…¡perder su trabajo!

La solución a todo esto y evitar o perder el trabajo o estar todo el día fatigado es llevar una dieta equilibrada, con alto contenido en líquidos y…¡electrolitos!

 

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here