Es fundamental que los primeros 6 meses de vida los niños sean alimentados de manera exclusiva con leche materna. Sin embargo, a partir del sexto mes se recomienda la introducción de alimentos distintos a la leche, la cual se debe realizar de manera paulatina, vigilando que no se presenten alergias. Se debe comenzar con cantidades pequeñas de alimentos sólidos y aumentar la cantidad conforme el niño crece sin dejar de lado la lactancia materna.

Dentro de los grupos se deben incluir vegetales como chayote, zanahoria, calabaza, brócoli, ejote, espinaca, los cuales son una importante fuente de vitaminas y hierro.

Los alimentos de origen animal como carne de res pollo pescado son buenas fuentes de proteínas hierro y zinc, se recomienda que reciban la parte sólida y no solo los jugos.

Los productos lácteos,  proveen un buen aporte de calcio, proteínas energía, vitaminas y complejo B.

El comer al mismo tiempo alimentos ricos en vitamina C (por ejemplo tomates, cítricos y otras frutas, además de vegetales de hojas verdes), favorece la absorción de hierro.

Las frutas y verduras de color naranja, como ser la zanahoria, mango y papaya y las hojas de color verde oscuro, por ejemplo la espinaca, acelgas y berros son ricos en caroteno, un precursor de la vitamina A y también son ricos en vitamina C.

Las grasas y aceites son fuentes concentradas de energía y de ciertas grasas esenciales que son necesarias para el crecimiento del niño

Recuerda que se deberán introducir en adecuadas cantidades y a su debido tiempo, siempre orientado por tu pediatra para garantizarle una buena nutrición a tu pequeño.

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