Hace unos días, en el periódico El País, en su versión México, la analista política Viridiana Ríos puso el dedo sobre la llaga en un tema de salud pública que sigue generando debate: las muertes generadas por consumo de bebidas azucaradas. La resumía en una frase: “Solo los cárteles de la droga son más mortales en México que la diabetes”.

Datos oficiales arrojan que en nuestro país cada año mueren 41 mil personas por enfermedades directamente relacionadas con el consumo de refrescos o bebidas azucaradas.

Y otro dato desafortunado: México es el consumidor más importante de Coca Cola en el mundo. De hecho, nuestro país se ha erigido como el modelo comercial más exitoso de una refresquera que tiene presencia hasta en la mesa de la sierra o la selva más recóndita.

Para lograrlo, las grandes compañías han intentado hacer ver a un “agua de sabor” o un suero oral de grado médico, como algo igual de nocivo que beber refresco. Sin embargo, hay una gran diferencia: el refresco es endulzado en buena medida con jarabe de maíz alto en fructosa. “La prevalencia de diabetes es 20% más alta en países con alta disponibilidad de este jarabe, en comparación con los que no lo tienen”, cita Ríos con información publicada en el artículo “Prevalencia de diabetes y jarabe alto en fructosa: una perspectiva global”.

Otros mitos

Además del jarabe de maíz alto en fructosa, hay algunos otros hechos que quieren hacer pasar como mitos. El primero es que si se les pone impuestos a los refrescos la gente se va empobrecer. Esto, ya que han asegurado que la gente pobre seguirá comprando refrescos, pero a un precio más alto y eso será “contraproducente”.

Pero las ganancias en salud son importantes. “En México, el impuesto que se implementó hace unos años también ha tenido por efecto una reducción de 8,5% en las calorías consumidas en las bebidas sujetas del impuesto”, asegura Ríos.

Se ha dado un gran paso, pero aún faltan muchos por dar. Y hay un pronóstico alentador: en cinco años, después de la implementación de las etiquetas, los casos de obesidad en México podrían reducirse en 1.3 millones.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here