La espalda es una de las partes del cuerpo que más sufren y más molestias provocan, especialmente si pasamos muchas horas sentados o si realizamos determinados trabajos físicos. Pero también suele ser la parte del cuerpo que menos cuidamos cuando hacemos ejercicio físico. Pero existen una serie de ejercicios específicos para la espalda que nos pueden ayudar a mantenerla en forma, fortaleciendo la musculatura de la zona y, de paso, moldear la figura.

Hoy te presentamos un método para trabajar la espalda que aúna lo mejor del ballet con la práctica del yoga, con el que podrás fortalecerla y estilizarla. Se trata del método Ayayoga, impulsado por la popular instructora japonesa Aya. Esta entrenadora asegura que, con solo dos semanas, puedes corregir la postura, fortalecer la espalda y mejorar tu silueta y tu bienestar.

 

Ejercicio del saludo

Este ejercicio se llama «el saludo» y consiste en extender los brazos por detrás de la espalda, con las palmas de las manos estiradas para abrir el pecho y activar los omóplatos. Si lo practicas durante un minuto, sentirás que la circulación sanguínea mejora y entras en calor. Es importante que separes los dedos todo lo que puedas.

Ponte de pie con las piernas juntas, gira las palmas de las manos hacia fuera y estira los brazos intentando juntar los omóplatos. El truco está en abrir bien los brazos y acompañar el movimiento levantando la cabeza, como si quisieras saludar al sol. Haz diez repeticiones extendiendo y relajando los brazos.

Sentadillas con brazos estirados

Las sentadillas con los brazos estirados combinan el estiramiento del tren superior con el fortalecimiento del tren inferior. Al entrelazar las manos y rotar las palmas hacia fuera, estiras la cara interior de los brazos a la vez que trabajas la espalda y el resto del cuerpo. Entre sus múltiples efectos beneficiosos, las sentadillas proporcionarán un aspecto más firme a tus piernas.

Ponte de pie con las piernas juntas. Lleva los brazos a la altura de los hombros y entrelaza las manos. Mueve la cadera hacia atrás, extiende los brazos con firmeza y gira las palmas hacia el exterior. Con esto aliviarás la rigidez de las articulaciones de los brazos y activarás el metabolismo. Procura que las rodillas no sobresalgan respecto a los dedos de los pies.

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