¡Pero qué difícil es comer verduras! Y no porque sean difícil de masticar o ingerir, sino porque casi nunca son nuestra primera opción para saciar nuestra hambre. Y menos si no tenemos el hábito de comer sano. Al día de hoy existe infinidad de opciones para comer que no favorecen el organismo, ya que en su mayoría son productos procesados o con calorías vacías.

Si eres de los que únicamente comen verdura en forma de cilantro y cebolla de los tacos al pastor, o ni eso, es necesario que sepas que comer verdura de manera constante tiene muchos beneficios.

Las verduras y hortalizas son buenísimas previniendo enfermedades como la diabetes, las cardiopatías, el cáncer y la obesidad. Las verduras aportan una gran cantidad de vitaminas A, B y C, fortalece el sistema nervioso y evitan infecciones. Ayudan a mejorar la digestión debido al alto contenido de fibra natural que trabaja como regulador intestinal y previene problemas de estreñimiento.

Aportan antioxidantes que controlan la presión arterial y en minerales como el hierro, zinc, fosforo, potasio, calcio y magnesio, esenciales para el buen funcionamiento del organismo, ayuda a eliminar la retención de líquidos y la hipertensión.

Fundamentales para llevar una dieta equilibrada ya que son ricas en carbohidratos y bajas en grasa, regulan los problemas de colesterol, de triglicéridos y cardiovasculares. Por si fuera poco, también limpian el organismo y fortalecen la flora bacteriana.

¿Cómo es posible que algo tan bueno no sea parte de tu alimentación diaria? O mejor aún, la base de la misma. Las verduras son de fácil acceso, existe una gran variedad de ellas y se pueden consumir a cualquier hora del día. Son deliciosas y de bajo costo. Así que la única excusa que queda para no consumirlas es la apatía y las ganas de no sentirse mejor cada día.

Come verduras y mejora tu salud y tu vida.

 

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