Difícilmente podemos vivir sin pan. Lo utilizamos para los clásicos bocadillos, para las tostadas del desayuno, para acompañar la comida o en algunas deliciosas cenas.

Con este nombre, nos referimos al producto perecedero resultante de la cocción de una masa obtenida por la mezcla de harina de trigo, sal comestible y agua potable, fermentada por especies de microorganismos propias de la fermentación panaria, de acuerdo con la Fundación Española de la Nutrición (FEN).

Pan: pocas grasas y fuente de hidratos de carbono

Según la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYT), el pan es un alimento muy valioso desde el punto de vista nutricional. La grasa está presente en cantidades muy bajas y, con un aporte calórico moderado, suministra ingestas muy apreciables de macronutrientes y micronutrientes.

Además, es fuente de hidratos de carbono, dado que su componente principal del pan es el almidón, un hidrato de carbono complejo que proporciona a nuestro organismo la energía que necesita.

También aporta fibras y proteínas. El pan contiene entre un 7-10 % de proteínas que, aunque son consideradas de bajo valor biológico, consumidas junto a otros alimentos proteicos como carne, pescado, huevos o lácteos, mejora la calidad de la proteína total ingerida.

Podemos encontrar vitaminas, principalmente hidrosolubles del grupo B. Un consumo de 100 g de pan nos aporta el 5% de las ingestas diarias recomendadas de vitamina B1, niacina y folatos. Y hierro: el pan nos aporta principalmente selenio, cinc y hierro y, en menor cantidad, magnesio, potasio, calcio y yodo.

¿El pan engorda?

Según esta organización médica, no podemos olvidarnos de que el pan contiene grasas, aunque es presentes en cantidades muy bajas, mayoritariamente son ácidos grasos insaturados (ácido oleico y linoleico), esenciales y beneficiosos para el organismo.

Pese a este apunte sobre las grasas, algunos reniegan del pan. Una de las ideas más extendidas es que, para adelgazar, tenemos que desterrar por completo este alimento de nuestra dieta. Y no es así. Todo depende de la medida.

En su justa medida

Según el Servicio Madrileño de Salud (SERMAS), todos los alimentos nos aportan en mayor o menor medida energía en forma de calorías. El pan se encuentra entre los alimentos con un contenido calórico moderado (261 kcal/100 g). Está formado principalmente por hidratos de carbono que nos aportan tan sólo 4 kcal/g, al igual que las proteínas, mientras que otros macronutrientes nos proporcionan el doble, como es el caso de los lípidos, 9 kcal/g y el alcohol 7 kcal/g.

Tampoco hay que olvidar que el pan se encuentra en la base de nuestra alimentación mediterránea. Por tanto, se aconseja como acompañamiento en comidas y cenas y como integrante saludable de nuestros desayunos y meriendas. Eso sí, sin excesos en el tamaño de la ración: una ración equivale a dos , unos 40 gramos y 104 calorías. Además, hay que vigilar con qué alimentos se acompaña.

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