La Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda que la actividad física regular como caminar, correr, montar en bicicleta o practicar cualquier deporte es beneficiosa para la salud en cualquier etapa de la vida.

No hay duda de las ventajas que tiene el deporte para el control de síntomas y prevención de enfermedades; tal y como recuerda Diego Gómez Baya, doctor en Psicología y profesor del Departamento de Psicología Social, Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Huelva.

“La actividad física presenta beneficios para la salud a tres niveles distintos: Físico (reduciendo el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, cáncer y diabetes, entre otras, ayudando a controlar el sobrepeso y la obesidad, y fortaleciendo huesos y músculos), a nivel psicológico (reduciendo el riesgo de sufrir estrés, ansiedad y depresión, y mejorando la autoestima y el bienestar subjetivo) y a nivel social (fomentando la sociabilidad, y permitiendo mayor autonomía e integración social)”, detalla Gómez.

Para Gómez los beneficios de la actividad física están demostrados tanto en la prevención de la ansiedad y la depresión como para el control de estos problemas en las personas que los desarrollan:

“De manera secundaria (la actividad física) mitiga el riesgo de padecer dificultades emocionales clínicamente significativas tras los primeros síntomas”.

Además, este experto señala que la actividad física puede formar parte del tratamiento de personas que sufren ansiedad o depresión en combinación con la intervención psicológica. “Los mecanismos de acción de la actividad física tienen que ver con los beneficios físicos, psicológicos y sociales que aportan.

En estos tiempos de pandemia, el sedentarismo y las limitaciones de movilidad han favorecido el incremento en síntomas de depresión y ansiedad en la población, son las consecuencias psicológicas de la pandemia de las que por el momento se ha hablado algo menos”, matiza.

En cuanto a qué deportes son más recomendables en personas con depresión, este psicólogo aconseja aquella actividad física en equipo para potenciar las fuentes de apoyo social. “La soledad es precisamente un factor de riesgo de la depresión. En el diseño de las actividades hay que favorecer que sean intrínsecamente motivantes, es decir, que se sientan verdaderamente interesados y que le aporten disfrute”, advierte Gómez.

Con respecto a cuánto tiempo hay practicar deporte al día, la OMS sostiene que en la infancia y la adolescencia los beneficios de la actividad física para la salud son perceptibles a partir de 60 minutos de actividad moderada diaria; mientras que en los adultos la recomendación es alrededor de 150 a 300 minutos a la semana o 75 si se trata de actividad intensa.

“Al menos dos días deben incluirse ejercicios que mejores el sistema óseo, muscular y la flexibilidad, en menores y en mayores. Estas recomendaciones se mantienen para las personas con problemas del estado de ánimo, en las que el sedentarismo tiene un efecto especialmente perjudicial”, precisa Gómez.

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