Esta dieta se caracteriza por tener bajo contenido en carbohidratos y alto en grasas, esto cambia la principal fuente de energía en el estado metabólico. La reducción del consumo de carbohidratos crea una situación similar a la del ayuno. 

Lo que busca esta dieta es que, a falta de carbohidratos, se queme grasa en el hígado, como resultado se tendrá cuerpos cetónicos (cetonas) que el cuerpo distribuirá, como nutriente, en cerebro, músculos y resto de órganos. 

Este tipo de dietas están pensadas para perder hasta 12 kilos en un mes, pero esto puede producir efectos secundarios, la repartición calórica entre un 60% y un 80% de la ingesta total con alimentos grasos, luego las proteínas con un 20% o 25% y los hidratos de carbono 5% y 10%. Expertos nutricionistas mencionan que lo ideal es que el perfil sea saludable, que las grasas procedan preferentemente de pescados y vegetales, ya que la ingesta elevada de derivados cárnicos aumenta el riesgo cardiovascular y de desarrollar cáncer, por las grasas saturadas, colesterol y sodio. 

La magia de esta dieta está en decir que el cuerpo es una máquina de quemar lípidos por lo antes mencionado, sin embargo, no menciona que al minimizar el consumo de los carbohidratos, también se limita el consumo de vitaminas, minerales y fibra, necesarios para el cuerpo, estos nutrientes tienen una función, como mantener saludables a los músculos, la secreción hormonal, la salud del sistema inmune, del corazón y mantener el funcionamiento de los riñones. Además que el efecto rebote también aparece, ya que los efectos sólo son a largo plazo si se hace un cambio en los hábitos de alimentación. 

A pesar de que recientemente se ha tratado de fundamentar esta dieta en estudios científicos que mencionen los grandes beneficios que trae a la salud, no existen pruebas de ello, por lo tanto, no pueden ser considerados como una prueba, en cambio, se ha encontrado que la cetonemia (aumento de cetonas en la sangre) en el embarazo, tiene que ver con la disminución de la puntuación intelectual en los niños. 

Algunos promotores de este tipo de dieta han señalado que no debe combinarse con la ingesta de sueros orales de grado médico, sin embargo, como en cualquier régimen alimenticio, la buena hidratación es fundamental para que tenga mejores efectos y el cuerpo no pierda su equilibrio. 

La recomendación es que si has decidido hacer alguna dieta, lo hagas siempre bajo supervisión de especialistas capacitados y profesionales en su campo para evitar que una moda ponga en riesgo tu salud. 

También es recomendable que, si eliges combinar tu alimentación con bebidas rehidratantes, optes por los sueros orales de grado médico que en vez de azúcares saturadas contengan glucosa, sustancia que favorece la hidratación celular y es metabolizada por todo el cuerpo a diferencia de otras azúcares como la fructosa que pone a trabajar al hígado a marchas forzosas. 

Y recuerda, los buenos hábitos son tus mejores aliados para lograr tus objetivos en salud y bienestar. 

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