El panel “Etiquetado Frontal de Alimentos: retos y perspectivas” reunió a especialistas en salud y nutrición para discutir la reciente aprobación en el Congreso del Etiquetado Frontal en alimentos y bebidas no alcohólicas.

Alicia Ramírez Huerta, presidenta de la Sociedad Mexicana de Nutriología (AMENAC), Yaiza Bejos, responsable de nutrición de la Universidad La Salle, Ma Guadalupe Olvera Soto, doctora en salud pública y consultora para Project Hope, Jonathan Aguirre, hepatólogo de la Junta Mexicana de Gastroenterología y de la Junta Mexicana de Hepatología y Brenda García, Health coach, se reunieron para compartir sus puntos de vista en torno a la nueva reglamentación en el etiquetado de los alimentos procesados.

Los especialistas tuvieron como punto en común, la necesidad de brindar a los consumidores información clara y accesible que les permita tomar decisiones más conscientes a la hora de elegir productos alimenticios, destacando que en México, desafortunadamente, los productos procesados y las bebidas excesivamente azucaradas, se consumen con mucha frecuencia derivado de la facilidad para adquirirlos, cuestión que ha abonado a la incidencia de obesidad y sobrepeso en las zonas más vulnerables del país.

En este sentido, uno de los aspectos en los que más hincapié hicieron, fue la necesidad de entender que el etiquetado frontal no es por sí mismo una solución sino una herramienta que aunada a políticas públicas bien dirigidas podría contribuir a la disminución en los índices de sobrepeso y obesidad en nuestro país.

“El etiquetado (frontal) de alimentos es urgente, es necesario y suma; es bueno y es positivo para la Salud Pública, porque no hay sistemas de salud que aguanten el peso y el costo de las Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ECNT) cuyo origen se encuentra en los malos hábitos de alimentación. Ciertamente falta mucho por hacer en materia de nutrición y educación para la salud, pero esto es un gran paso”, dijo Ma Guadalupe Olvera Soto, doctora en Ciencias de la Salud, especialista en Salud Nefrológica y consultora para Project Hope, organización enfocada a la ayuda humanitaria y la salud en el mundo.

De esta forma, de acuerdo con la Secretaría de Salud, el nuevo modelo de Etiquetado Frontal de Alimentos y Bebidas No Alcohólicas es parte de la nueva estrategia en el combate al sobrepeso, obesidad y diabetes, y será una herramienta de prevención y promoción de la salud pública que entra en una estrategia amplia, integral y basada en evidencia sólida.

Cabe recordar que en 2010, un grupo de investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), realizaron un análisis cualitativo en grupos focales sobre los diferentes sistemas de etiquetado frontal: los logotipos, que resumen de manera global el contenido del producto; los sistemas de ranking, el sistema GDA y el semáforo.

Los resultados de esta investigación denominada: “Revisión del etiquetado frontal: análisis de las Guías Diarias de Alimentación (GDA) y su comprensión por estudiantes de nutrición en México”, muestran que el tipo de etiquetado con mayor aceptación y mejor comprensión por los diferentes estratos socioeconómicos fueron los logotipos y el sistema de semáforo. Tanto los sistemas de ranking, como el etiquetado frontal GDA fueron considerados propuestas difíciles de comprender por la población de estudio.

Ahora bien, la propuesta de diseño de Etiquetado Frontal de Alimentos y Bebidas No Alcohólicas está basada en un modelo híbrido: hexágonos y el sistema de semáforo, basado en la nueva ley de etiquetados de alimentos en la venta de productos en Chile, publicado en 2017, país en el que si bien, aún no es posible medir la reducción de enfermedades tras el etiquetado, si ha sido posible advertir cambios en los patrones de consumo de alimentos procesados tales como:

1. Disminución en el consumo de productos: 48%

2. Sustitución por alimentos similares con menos azucares: 46%

3. Sustitución por alimentos similares con menos grasas trans: 26%

4. Eliminación de consumo de alimentos con altos contenidos de azúcar y sodio: 14%

5. Además un 63% de los encuestados identificó como relevante o muy relevante la cantidad de sellos en un producto al momento de comprarlo.

Ahora bien, la propuesta del etiquetado frontal, propone que los consumidores consideren al elegir los productos, aspectos como los planteados por la OMS y el Instituto Nacional de Salud Pública que contemplan:

1. Identificar la cantidad específica de cualquier nutrimento que presente el producto
2. Evaluar lo que se considera una cantidad elevada o baja de algún nutrimento
3. Decidir si es sano o no consumir un producto
4. Comparar el contenido específico de un nutrimento o el contenido global de nutrimentos
5. Calcular la cantidad consumida de un nutrimento en una porción
6. Evaluar el producto en contexto con la ingesta diaria recomendada

La actividad física regular y la correcta hidratación con agua natural y sueros orales de grado médico en los casos necesarios, fueron otro de los aspectos que los especialistas resaltaron.

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