Típico, estás jugando un partido de fútbol con los del trabajo y en una jugada pisas mal el balón y se te tuerce el tobillo. O estás corriendo en el parque y de pronto sientes cómo se te tironea la pierna. ¡Qué dolor tan intenso!

Las lesiones más comunes en deportistas van desde esguinces, desgarros musculares y lesiones en articulaciones. Incluso, pueden llegar a dislocaciones y fracturas.
Existen dos tipos de lesiones deportivas. Las lesiones agudas, que ocurren de repente mientras se está practicando deporte o haciendo ejercicio y las lesiones crónicas, que ocurren después de haber practicado el deporte o el ejercicio durante mucho tiempo.

¿Pero qué debemos hacer cuando nos pase algo así, de repente? ¿Cómo deben tratarse estas lesiones?

El tratamiento inicial es con el método RICE: Reposo, evitar el movimiento lo más posible; Hielo, en el área lastimada por periodos controlados para evitar quemar la piel; Compresión, poner presión en la herida y Elevación, elevar el área lesionada a un nivel más alto que el corazón.

Las lesiones más graves deben ser revisadas por un médico quien tratará la lesión con medicamentos, inmovilización, cirugías, fisioterapia y reposo.

Para poder prevenir cualquier tipo de lesión mientras se practica deporte es mejor evitar excederse en el ejercicio; usar equipo de protección adecuado cuando sea necesario; flexionar las rodillas un poco al momento de caer de un salto; siempre calentar y estirar antes de cualquier actividad física y estirar y enfriar los músculos adecuadamente al terminar; incrementar el nivel de ejercicio gradualmente.

El ejercicio y el deporte son salud, por eso no hay que dejar que una lesión mal cuidada nos aleje de ello.

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