Disfrutar de una buena calidad de vida va mucho más allá de lo físico. El cerebro, como cualquier otra parte del cuerpo, necesita estar en forma. Aunque es cierto que, con la edad, es común empezar a tener cierto deterioro mental, se ha demostrado que la estimulación cerebral continuada favorece al desarrollo de nuevas conexiones neuronales, siendo así posible estimular su actividad.

El ejercicio físico, una dieta equilibrada y una vida activa resultan agentes clave en este proceso. “Llevar una vida saludable, evitando el sedentarismo y los excesos puede reducir el riesgo de padecer enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer” comenta Alvar Ocano, Gerente Médico de Aegon.

Según los expertos de Aegon estos son algunos de los aspectos a tener en cuenta para tener una correcta salud cerebral:

Dieta mediterránea

El cerebro, al igual que un motor, necesita grasa para su correcto funcionamiento. El consumo de aquellas grasas adecuadas, especialmente las que contienen mayor cantidad de ácidos grasos Omega-6 presentes en los vegetales, girasol, soja, sésamo o maíz y de ácidos Omega-3 en el coco, el aguacate y pescados azules, son beneficiosos para el cerebro. El aporte de vitaminas es esencial en esta época de la vida, especialmente vitamina D y B12 (pescados, carne, huevos, lácteos y cereales enriquecidos).

Salud física

Para mantener un cuerpo y mente sana es primordial realizar algo de ejercicio moderado todos los días. Sin embargo, son muchas las personas que no sacan tiempo para poder ir al gimnasio, practicar algún deporte o hacer una tabla de ejercicios en el parque. Aprovechar para caminar entre desplazamientos y realizar tareas cotidianas como limpiar, bailar, jugar con los niños, etc, será una buena forma de acumular tiempo de actividad física diaria. Una manera excelente es caminar al aire libre, que de paso, nos permite fijar la vitamina D que hemos ingerido gracias a la acción del sol.

Cuidado de las relaciones sociales

El ser humano es social por naturaleza, por lo que mantener conexiones con otras personas resulta vital para la longevidad, el bienestar y un correcto mantenimiento de un cerebro joven. Para cuidar de las relaciones sociales es necesario salir de casa, mantenerse activo socialmente, conversar, pasar tiempo con nuestros seres queridos, así como mantener el contacto y la relación con amigos. Participar en asociaciones, clubs o realizar algún voluntariado podrá ayudar también a establecer nuevas relaciones. Todo ello alejara los sentimientos de soledad, aislamiento, escasa utilidad para la sociedad, etc., especialmente a las personas que viven solas.

Actividad intelectual

Una alta reserva cognitiva puede ser una buena aliada para mantener un cerebro sano y resistir a las afectaciones que enfermedades degenerativas como el Alzheimer pueden producir. Para ello es importante mantener una estimulación constante en nuestra mente que supongan pequeños retos, como la lectura y los juegos de mesa, ya que muchos de ellos requieren habilidades de cálculo, memoria reciente y capacidad de previsión. Asimismo todo aquello que implique aprender y adquirir nuevos conocimientos también favorecerá la actividad cognitiva.

Bienestar emocional

Se ha demostrado que algunas de las patologías mentales como el estrés crónico producen cambios significativos en la estructura del cerebro, reduciendo el tamaño de ciertas áreas como la corteza prefrontal, la amígdala y el hipocampo. Estas áreas juegan un papel muy importante en la regulación emocional, la memoria y el aprendizaje. Además, esto contribuye a que en personas estresadas las dificultades para concentrarse y recordar vayan en aumento, afectando especialmente a la memoria espacial y a corto plazo, pudiendo llegar a provocar en última instancia un derrame cerebral.

Cuidar el sueño

Uno de los aspectos más importantes para mantener un adecuado nivel es mantener una rutina de sueño, procurando no alterarla. Es conveniente dormir un total de 7-8 horas y una breve siesta.

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