Alrededor del mundo, el mes de Octubre ha sido designado como el Mes de la Sensibilización sobre el Cáncer de Mama con la finalidad de contribuir a aumentar la atención y el apoyo a la sensibilización, la detección oportuna y los cuidados paliativos de esta enfermedad.

Cada año, se producen en el mundo 1,38 millones de casos nuevos y cerca de 458,000 muertes por cáncer de mama, que por mucho es más frecuente en las mujeres que en los varones tanto en los países desarrollados como en aquellos en vías de desarrollo.

Sin embargo, es evidente que en los países de ingresos bajos y medios, su incidencia ha aumentado constantemente en los últimos años debido al aumento de la esperanza de vida y de la urbanización, así como a la adopción de modos de vida occidentales y, en muchos casos, desafortunadamente, a la adopción de hábitos negativos en cuanto a la actividad física, la alimentación y la hidratación.

Aún cuando se trata de una enfermedad con tan alta prevalencia, los conocimientos actuales sobre las causas del cáncer de mama son insuficientes, por lo que la detección precoz sigue siendo la piedra angular de la lucha contra esta enfermedad. Cuando se detecta precozmente, se establece un diagnóstico adecuado y se dispone de tratamiento, las posibilidades de curación son elevadas. En cambio, cuando se detecta tardíamente es raro que se pueda ofrecer un tratamiento curativo. En tales casos son necesarios cuidados paliativos para mitigar el sufrimiento del paciente y sus familiares.

Ante este panorama, es fundamental promover entre la población tanto masculina como femenina, hábitos más saludables que contribuyan a disminuir el riesgo de padecer esta enfermedad como son:

  • Llevar una alimentación balanceada y alta en fibra
  • Disminuir el nivel de azúcares y grasas
  • Practicar ejercicio al menos 30 minutos diariamente
  • Mantener el peso adecuado
  • Evitar el cigarro y alcohol
  • Hacer una auto-exploración a partir de los 20 años (preferentemente al 5 día de menstruación)
  • Solicitar una mastografía a partir de los 34 años en caso de antecedentes familiares, de no ser así a partir de los 40 una cada dos años y desde los 50 anual.

Otro aspecto que es muy importante considerar es la hidratación adecuada ya que el agua no sólo hidrata nuestro cuerpo, sino que también nos ayuda a protegernos de diversas enfermedades y es un hábito primordial que ayuda a prevenir el cáncer.

En 2014, el Royal College of Nursing en Inglaterra, dio a conocer una investigación que detallaba que beber entre cinco y ocho vasos de agua al día reduce el riesgo de padecer cáncer de colon hasta en un 45% en mujeres y 32% en hombres, ya que ésta forma parte importante en la digestión y la función intestinal, y diluye los compuestos tóxicos en los intestinos y acelera el paso de las heces.

Además, la investigación sugiere que una buena hidratación reduce el riesgo de padecer cáncer de mama hasta en un 33% en mujeres pre-menopáusicas y 79% en pos-menopáusicas, ya que las células se hidratan para funcionar correctamente, porque de lo contrario se deteriorarían y no eliminarían las sustancias nocivas que causan el cáncer.

En contraparte, existe evidencia científica de que el consumo excesivo de bebidas azucaradas y alimentos procesados aumentan la incidencia de esta enfermedad, por lo que siempre, para rehidratarte, es mejor optar por bebidas que contengan la adecuada proporción de glucosa y minerales como los sueros orales de grado médico que tu cuerpo metaboliza de forma más sencilla logrando la hidratación a nivel celular.

Recuerda que tener una alimentación balanceada, mantenerse hidratado y poner atención en los síntomas, siempre es adecuado, ya que puede ayudar a una detección temprana de los padecimientos y con ello tener más probabilidades de una recuperación adecuada.

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